Sobre Lugo:
Lugo es el nombre de la capital de la provincia del mismo nombre, en Galicia, España. Enmarcada en una comarca de montañas redondeadas, viejas y no muy altas, está situada sobre una meseta, a una altura de unos 465 metros sobre el nivel del mar, al pie de la cual se encuentran el curso del río Miño y de uno de sus afluentes, el pequeño Rato
La ciudad fue fundada entre los años 26 y 12 adC por Paulo Fabio Máximo, legado de César Augusto, en cuyo honor la bautizó como Lucus Augusti. La palabra latina lucus significa "claro" o "bosque sagrado", según los distintos autores, si bien una de las hipótesis más extendidas remite a que los romanos habrían hecho suyo un topónimo anterior, que haría referencia al dios celta Lugh, dios de la luz, al que se veneraría por estas tierras en tiempos prerromanos. Fruto de la política expansiva llevada a cabo en la época de Augusto, la ciudad fue fundada sobre un antiguo campamento militar instalado antes de las guerras cántabras. Se trata de la capital más antigua de Galicia.
Inicialmente se estableció como un campamento romano que posteriormente se convirtió en una de las tres capitales administrativas de Gallaecia, la provincia romana que ocupaba el noroeste peninsular (las otras eran Braga y Astorga). Tradicionalmente se consideraba que las dos vías perpendiculares que configuraban todas las ciudades romanas (el cardo y el decumano) seguían la ruta de las actuales calles San Pedro y Rúa Nova y se cruzaban en la Praza do Campo, que sería el foro. Sin embargo, recientes descubrimientos arqueológicos demuestran que existía una amplia plaza pública que ocupaba desde la Rúa Doutor Castro (llamada das docerias) hasta la Rúa do Progreso, incluyendo gran parte de la actual Praza de Santo Domingo, lo que ha llevado a replantearse la teoría anteriormente citada. Se conservan multitud de piezas, yacimientos romanos y mosaicos que aún en la actualidad siguen apareciendo, sobre todo cuando se llevan a cabo obras en el casco antiguo.
Lugo cuenta con una muralla romana construida a finales del siglo III y principios del IV, comienzo del bajo imperio romano. La muralla, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000 y hermanada desde el día 6 de octubre de 2007 con la Gran Muralla China de Qinhuangdao, se conserva íntegra -caso único en todo el mundo- y rodea el centro de la ciudad, la catedral, el museo provincial, el ayuntamiento y otros edificios de interés.
La configuración urbanística de la ciudad se remonta a la Baja Edad Media. A mediados del siglo VII, a la llegada del obispo Odoario, la ciudad estaba reducida a ruinas. Tomó la decisión de sepultar los restos romanos y reconstruir la ciudad. Así la urbs romana se convirtió en locus eclesiástico, núcleo del actual burgo.
Durante Alta Edad Media, éste estaba ocupado prácticamente sólo por el clero. En 1129 comenzó la construcción de la catedral románica, diseñada por el maestro Raimundo de Monforte y dedicada a Santa María, llamada Virgen de los Ojos Grandes. El retablo renacentista que estaba en el altar mayor, obra de Cornelius de Holanda, se partió a consecuencia del terremoto de Lisboa de 1755. Tras ello se decidió dividirlo en varios fragmentos, los dos mayores de los cuales se encuentran actualmente en ambos extremos de la nave de crucero.
Durante la Baja Edad Media Lugo fue, al igual que Santiago de Compostela, un centro de peregrinación, ya que la catedral contaba con el especial privilegio, que aún conserva hoy día, de exponer al público una hostia consagrada las veinticuatro horas del día.
Algo más tardías, del período gótico, son la iglesia de San Francisco (hoy de San Pedro) y la dedicada a Santo Domingo.
Durante la Edad Moderna, Lugo fue protagonista de un cierto auge, aunque otras ciudades cercanas como Mondoñedo o Ribadeo le disputaban la supremacía, por la importancia comercial de la primera y la pujanza industrial de la segunda. No fue hasta la división de España en provincias de 1833 y la creación de las diputaciones que Lugo se convirtió en la más importante de lo que hoy denominamos provincia de Lugo, al convertirse en la capitalidad, decisión motivada sobre todo por lo céntrico de la ciudad amurallada, lo que supuso un crecimiento en población y extensión que ha sido constante hasta nuestros días.
En 1972 y promovida por el ayuntamiento y la Dirección General de Bellas Artes, se procedió a la demolición de los 130 edificios y 1.429 cobertizos que estaban adosados a la muralla por el exterior e impedían la observación del monumento. La obra significó quizá la mayor remodelación del aspecto de la ciudad desde tiempo de los romanos.
Otros edificios de gran interés son el balneario romano y el puente romano. Se sabe que una calzada romana unía la ciudad con los dos monumentos mencionados, pero se ignora exactamente su trazado. Precisamente, dos emblemáticos edificios lucenses, como el del antiguo café Monterrey en la Rúa Doutor Castro y el del antiguo Casino o de La Voz de la Verdad en la Rúa Conde Pallares, sufrieron restauraciones durante el último año. El barrio de O Carme conserva destacables edificios que en los últimos años y gracias a un encomiable esfuerzo, están siendo restaurados en su mayoría por diversas instituciones, como el Instituto Galego da Vivenda e Solo, la diputación y entidades privadas.
El museo provincial destaca por su colección de orfebrería celta, sus mosaicos romanos e interesantes colecciones de artistas gallegos como Castelao, Xulia Minguillón, Castro Gil, Asorey... además, un ala del recinto es ocupada por el museo Nelson Zumel de arte contemporáneo.
La fachada del ayuntamiento, de principios del siglo XVIII, obra de Ferro Caveiro, destaca por ser un ejemplo arquetípico del barroco gallego, con su decoración pétrea a base de placas, orejeras, gotas y volutas. La torre del reloj es posterior y, según algunos expertos, rompe la armonía de la construcción.
La ciudad cuenta con varios espacios de alto valor natural, destacando el parque de Rosalía de Castro, que cuenta con dos secuoyas, una de ellas de más de 25 metros de altura, entre otras muchas especies de flora y fauna, así como los paseos fluviales de los ríos Miño y Rato que cuentan con una gran variedad de fauna y flora autóctona. éstos últimos rodean la ciudad por el sur, donde la urbanización apenas ha llegado, por lo que conforman un escenario excepcional para el ocio de los ciudadanos, sobre todo en verano, cuando el buen tiempo acompaña.
A menos de diez kilómetros del centro de la ciudad se encuentra también el santuario tardo-romano (siglos III y IV) de Santa Eulalia de Bóveda, que conserva pinturas murales únicas en el mundo.
Que ver en Lugo:
- Catedral de Lugo.
- Murallas romanas.
- Termas romanas.
- Puente romano
- Iglesia de San Pedro (s. XIII)
- Iglesia de Santiago (s. XIII)
- Museo Provincial
- Museo Diocesano
Fiestas
La más conocida de las fiestas en Lugo es la festividad de San Froilán que se celebra cada año del 4 al 12 de octubre. Se trata de una fiesta de interés turístico a nivel nacional. El olor a pulpo impregna las calles llenas de alegría y buen vino.
Su carnaval (o Entroido), es una fiesta de origen popular que ofrece año tras año, una mayor animación de máscaras, comparsas y música por sus calles. La cachucha (cabeza de cerdo) se sirve con grelos, y la oreja y las filloas le acompañan.
De ámbito religioso nos topamos con la festividad del corpus y la semana santa, dónde las procesiones lucenses son las más notables de toda Galicia, destacando la Virgen de la Esperanza que sale el Lunes Santo.En Foz se puede destacar las Fiestas Patronales de San Lorenzo, el 10 de agosto, declaradas fiestas de Interés Turístico.
Ir de compras
La zona comercial se encuentra dentro de la Muralla Romana de Lugo, donde además de "retroceder en el tiempo" durante distintas épocas, se pueden satisfacer nuestras necesidades de consumo mientras hacemos una pausa por la más que famosa "calle de los vinos", cercana a la Plaza Mayor. Sin olvidar el Mercadillo de la plaza de A Soedade ("La soledad"), donde los domingos por las mañanas se instala en esta plaza un rastrillo de compra y venta de antiguedades y artesanía.